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lunes, 18 de octubre de 2021

miércoles, 13 de febrero de 2019

¿QUÉ HAY EN LA MENTE?

La mente podríamos conceptualizarla como un espacio vacío e ilimitado, como un continente donde aparecen una serie de contenidos. 

Son cuatro los objetos mentales que pueden aparecer en ella. Aunque surgen en cualquier momento del día, durante la práctica de la meditación resulta más fácil observarlos. Estos objetos son: 
1.- Las sensaciones. Puedes notar el contacto de los glúteos con la silla o el suelo, o los sonidos u olores que te rodean. 
2.- Observa los pensamientos que hay en la mente: recuerdos del pasado, preocupaciones por el futuro o juicios sobre el presente. 
3.- Pon tu atención en las emociones que pueden aparecer como tristeza, miedo, alegría o enfado. 
4.- Por último, identifica los impulsos como el deseo de moverte o de rascarte. 

Ves que estos cuatro objetos son muy diferentes entre si. 

Ocasionalmente podrás también percibir “huecos”, espacios en que no hay nada en la mente. 

Finalmente, puedes tomar conciencia del observador: aquella parte de la mente que observa lo que ocurre en ella intentando, no identificarse con lo que aparece. 

(Fuente: Garcia Campayo J. Nuevo Manual Práctico de Mindfulness)

viernes, 6 de julio de 2012

LA MENTE TAMBIÉN NECESITA CIRCULAR BIEN



En nuestro cuerpo hay toxinas, y si la sangre no circula bien, estas toxinas se acumularán en determinados lugares. Para conservar la salud, nuestro organismo necesita expulsar esas toxinas. Los masajes estimulan la circulación sanguínea. Cuando la sangre circula bien, alimenta órganos como los riñones, el hígado y los pulmones para que puedan expulsar las toxinas del cuerpo. Por eso es importante que la sangre circule bien. Beber mucha agua y hacer la práctica de respirar profundamente ayuda también a expulsar las toxinas del cuerpo a través de la piel, los pulmones, la orina y los excrementos.

Todas las prácticas que nos ayudan a eliminar las toxinas del cuerpo son muy importantes. Supón ahora que en mi cuerpo hay una zona muy dolorosa, porque las toxinas se han acumulado en ella. Cada vez que la toco, me duele; esto equivaldría a tocar un nudo interior que se hubiera formado en la mente.

La energía de ser consciente, la práctica de ser consciente, es como la práctica de dar un masaje a una formación interior. Quizá tengas un bloque de sufrimiento, dolor, pesar o desesperanza en ti, algo que constituye un veneno, una toxina en tu conciencia. Has de practicar el ser consciente para abrazar y transformar esa toxina.

Abrazar el dolor y el pesar que sientes con la energía de ser consciente es exactamente la práctica de dar un masaje, aunque no a tu cuerpo sino a tu conciencia, que también puede tener una mala circulación. Cuando la sangre no circula bien, los órganos no funcionan adecuadamente y enferman. Cuando la psique no circula bien, la mente también enferma. Ser consciente es una energía que estimula y aumenta la circulación en los bloques de dolor.

Nuestros bloques de dolor, pesar, ira y desesperanza siempre quieren subir a nuestra mente consciente, a nuestra sala de estar, porque han crecido mucho y necesitan nuestra atención. Quieren emerger, pero nosotros no queremos que lo hagan porque nos resultan dolorosos, así que les bloqueamos el camino. Deseamos que sigan durmiendo en el sótano. Como no queremos afrontarlos, nuestro hábito es llenar la sala de estar con otros huéspedes.

Pero siempre que tenemos diez o quince minutos de tiempo libre y no sabemos qué hacer, estos nudos interiores surgen y nos ponen perdida la sala de estar.

Para evitarlo, cogemos un libro, encendemos la televisión, salimos a dar una vuelta con el coche o hacemos cualquier otra cosa para que la sala de estar esté ocupada, porque de ese modo las formaciones interiores no entran en ella.

Todas las formaciones mentales necesitan circular, pero nosotros no queremos que afloren porque no deseamos sentir el dolor que nos producen. Queremos que sigan encerradas en el sótano. Tenemos mucho miedo, porque creemos que si las dejamos subir, sufriremos enormemente. Por eso nuestro hábito diario es llenar la sala de estar con huéspedes como la televisión, los libros, las revistas y las conversaciones, para impedir que estas formaciones interiores afloren. Cuando persistimos en ello, creamos una mala circulación en nuestra psique y empiezan a aparecer síntomas de algún trastorno mental y de depresión. Se manifiestan en nuestro cuerpo o en nuestra mente.

A veces, cuando nos duele la cabeza nos tomamos una aspirina, pero el dolor no se va. Este tipo de dolor de cabeza puede ser un síntoma de un trastorno mental. A veces tenemos alergias y creemos que son un problema físico, pero también pueden ser síntoma de un trastorno mental. Como los médicos nos aconsejan tomar algún medicamento, segseguimos reprimiendo nuestras formaciones interiores y la enfermedad empeora.
Facilitado por http://sarvavita.com/

jueves, 10 de mayo de 2012

Salud es armonía entre cuerpo y mente


Les comparto una interesante entrevista públicada hace un tiempo atrás en el País, que se le hizo a Phap Lieu, monje francés de origen vietnamita, que se ordenó como monje, con el maestro Zen Thich Nhat Hanh, a la edad de 35 años y que nueve años después, Phap Lieu asegura que nunca se arrepintió de abandonar su carrera de cardiólogo porque como monje puede “ofrecer una ayuda mucho más profunda”, con el trabajo que realiza en retiros sobre Mindfulness, (Atención Plena) .

¿Qué le llevó a abandonar la medicina para hacerse monje?
Muchos piensan que primero hay que tener una carrera exitosa, una familia, una casa, etc y dejan la parte espiritual de su vida para cuando se retiren. Pero yo no quería dejar la felicidad para después, y no estaba seguro de que mi carrera pudiera procurarme felicidad. Así que preferí aprender en el monasterio la práctica de la felicidad. Para mí mismo y para los demás.

Como médico, sin embargo, seguramente tenía muchas posibilidades de ayudar a la gente.
Mi padre era médico. Pudo ayudar a mucha gente, es cierto, pero al final de su vida creo que todavía tenía mucho sufrimiento dentro. No pudo transformarse. Por eso creo que hay algo incompleto, erróneo, en esta manera de ayudar a la gente cuando tú mismo no puedes ser feliz.
Como médico, cuando llega un paciente a tu consulta le ayudas a reparar su cuerpo, mejorar su dolor físico. Pero si cuando el paciente vuelve a casa retoma sus hábitos normales de consumir y relacionarse con su familia, en realidad no ayudas mucho. Como monje, puedo ofrecer una ayuda mucho más profunda.

¿Esto significa que no echa de menos la práctica de la medicina?
¡No! Especialmente cuando me encuentro con médicos, la mayoría tan infelices. Pueden tener mucho dinero y prestigio social, pero siempre están ocupados, sin tiempo para dedicar a su familia. Como monje, tengo tiempo para mí y para otros. Estos retiros sobre meditación y salud son una manera de practicar la medicina para el cuerpo y la mente.

¿Cuál es la relación entre meditación y salud?
La salud es del cuerpo y de la mente, son una misma cosa. Para cuidar del cuerpo necesitamos volver a él. En nuestra vida cotidiana, ocupamos la mente con nuestros proyectos y preocupaciones y no bajamos apenas a nuestro cuerpo. La meditación supone, en primer lugar, volver al cuerpo.

¿Cómo, exactamente?
La meditación no es sólo estar sentado. Abarca todas nuestras actividades cotidianas. Mucha gente cree que meditar es vaciar la mente, pero la práctica de observar con atención la respiración supone volver al cuerpo. La respiración es el puente entre cuerpo y mente.

¿Cuál es su idea de una persona sana?
Para mí la salud es armonía. Armonía en tu cuerpo y en tu mente. La meditación ayuda a recuperarla.

¿Cómo conseguir esa armonía?
Disponer de tiempo para volver a nosotros mismos es el primer paso. Cada familia debería disponer de una “habitación para respirar”, para pasar 15 o 20 minutos por la mañana al levantarse o por la noche, antes de acostarse, siguiendo el ritmo de la respiración y volviendo a uno mismo. La idea es traer la meditación a la vida cotidiana. Al lugar de trabajo, a la familia. Meditas cuando preparas el desayuno, friegas los platos… sigues tu respiración siempre que puedes.
Este es un consejo que no se escucha en la consulta del médico.
Los médicos hacen frente a mucho sufrimiento y mucha burocracia. Entre las preocupaciones y la falta de tiempo les resulta muy difícil tener una vida familiar feliz. Y, por supuesto, no saben cómo ocuparse de ellos mismos. Desafortunadamente, en las escuelas de medicina no hay clases para aprender a ocuparse de uno mismo.

Como monje y cardiólogo, ¿cuál es su consejo para la buena salud del corazón?
La palabra corazón significa en vietnamita lo mismo que mente. La salud de mi mente es la de mi corazón, y viceversa. Una práctica importante es aprender a abrir el corazón. A desarrollar un gran corazón capaz de abrazar tanto las flaquezas como las virtudes.

En sus retiros resalta la importancia de la nutrición.
Somos lo que comemos. Si introducimos toxinas en nuestro cuerpo, será muy difícil cultivar la salud. Para evitarlo, y para evitar las toxinas en la madre tierra, nuestra manera de consumir tiene mucho que ver con el camino espiritual. Recomendamos consumir con moderación alimentos que traigan paz, a nosotros mismos y a la tierra. Recomendamos comer menos carne, comida ecológica y, si es posible, cultivar un huerto, porque trabajarlo es también meditación. Es muy saludable hundir las manos en la tierra.

La medicina occidental apenas si contempla la posibilidad de la auto-curación. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Si estás totalmente consciente y presente en tu cuerpo es posible dirigir la energía y ayudar a que la zona dolorida o enferma se relaje profundamente. La relajación puede ir ahondándose más y más, desde la primera capa de músculos hasta los diferentes órganos. Creas así las condiciones para que la energía fluya sin obstáculos, y desarrollas tu capacidad de auto-curación. La medicina occidental todavía no está prestando atención a esto.

Hoy tengo un día bajo. ¿Cuál es su consejo?
La práctica de la atención plena nos ayuda a ser conscientes de ello. Este es el primer paso. El segundo es aceptarlo. Y, el tercero, entender que nada es permanente. Tras el momento bajo, llegará el alto. Y así sucesivamente.
Publicado en http://sarvavita.com/

miércoles, 25 de mayo de 2011

ENTREVISTA a JOE DISPENZA

Una entrevista con el neurofisiologo Joe Dispenza sobre el funcionamiento de la mente. Parte 1

Y, parte 2: