lunes, 4 de octubre de 2010

EL MATERIALISMO ESPIRITUAL de Chogyam Trungpa

“ Es importante comprender que el propósito principal de cualquier práctica espiritual es escapar de la burocracia del ego; esto significa salir del deseo constante que tiene el ego de alcanzar versiones más elevadas de conocimiento, religiosidad, virtud, buen juicio, comodidad o cualquier otro objetivo que se haya fijado el ego como meta de su búsqueda. Hay que salir, pues, del materialismo espiritual.
Si no nos colocamos fuera de él, si nos dedicamos a practicarlo, entonces a la larga nos veremos esclavizados por una colección inmensa de vías espirituales. Creeremos que esta colección espiritual es valiosísima. Nos deleitaremos con todo lo que hayamos estudiado.

...El problema es que tendemos a buscar una respuesta fácil que no nos duela. Pero este tipo de solución no se aplica al sendero espiritual, en el cual muchos de nosotros nunca debimos habernos iniciado. Una vez que nos comprometemos con el sendero se nos hace muy doloroso y sabemos que nos esperan cosas desagradables. Nos hemos comprometido con el dolor de exponernos, de desnudarnos, de despojarnos de nuestra piel, de nuestros nervios, de nuestro corazón y de nuestro cerebro, hasta quedar completamente expuestos al Universo. No nos quedará nada...”

        Esta enfermedad, la del materialismo espiritual está haciendo estragos hoy en día, esta enfermedad se expresa a través de todos aquellos que tratan (o tratamos) el conocimiento esotérico, religioso o espiritual como tratarían un libro de recetas de cocina, que estudiaran pero nunca llevaran a la práctica.
Este es el tema, el camino espiritual no debe entenderse ni aprenderse, ni conocerse, ni analizarse, ni sintetizarse, ni explicarse, etc. Este camino debe VIVIRSE, debe transformarse en el eje de nuestra existencia, nosotros mismos, debemos convertirnos en eso.
        También, el maestro Trungpa resulta inquietante al decir que es un camino duro y difícil y advertir que muchos de nosotros no debimos iniciarlo. No obstante, esta inquietud la siente la personalidad (o falso yo) que es la que teme equivocarse, fracasar o desaparecer. El alma no tiene tales aprehensiones. Creo que debemos enfocar el tema desde la visión interior o Fe que nos impele a seguir adelante, a aceptar cada vez con más valentía las propuestas del alma.
Quizás alguno tenga dudas sobre cuáles son estas propuestas o como distinguirlas de la voz de la personalidad. Pues, es más sencillo de lo que parece. Aquello que beneficia al grupo (ya sea amigos, familia, o grupos más amplios), pertenece al dominio del alma. De esa alma que comparte toda la humanidad. Y, lo que beneficia (sobre todo gratifica) al YO, perjudicando a otros seres es patente de la personalidad. Por tanto, el problema es que a veces la personalidad sale perjudicada; y a eso (creo) que es a lo que se refiere Trungpa con su advertencia.

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