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lunes, 26 de septiembre de 2011

La Tierra entra hoy en déficit ecológico

Los recursos que se generarán en todo el año ya han sido consumidos
WALTER OPPENHEIMER - Londres - 27/09/2011
El planeta Tierra entra hoy en déficit ecológico, entendiendo como tal el diferencial entre los recursos naturales que se generan anualmente y los que se destruyen. Según los últimos datos de la Global Footprint Network (Red de la Huella Ecológica Global) y del centro de estudios londinense NEF (siglas en inglés de Fundación para una Nueva Economía), creadores del Día de la Huella Ecológica, al actual ritmo de consumo los recursos generados por el planeta sólo permiten satisfacer la demanda de esos recursos hasta el 27 de septiembre: todo lo que se consume hasta final de año es a cuenta de recursos que el planeta no puede producir y de contaminantes que la tierra no es capaz de absorber.
"Vivimos por encima de las posibilidades ecológicas del planeta, degradando los fundamentos que sustentan nuestra propia existencia sobre la Tierra", denuncia Aniol Esteban, jefe de Economía Ambiental de la NEF. A su juicio, eso se debe a que el sistema económico mundial se basa en un crecimiento infinito del consumo en un planeta finito. "Hay que efectuar una transición hacia un modelo económico que no dependa de ese crecimiento (consumo), pero que sea capaz de generar empleo y proveernos de servicios sociales, pensiones, etcétera", apunta Esteban.
Pero las soluciones que ofrece para solventar ese problema parecen más una lista de buenos deseos que de propuestas concretas: "Medir y valorar aquello que importa a la gente; corregir precios que reflejen el valor (coste) real; desarrollar nuevos indicadores económicos y de progreso para complementar el PIB; crear un contexto que favorezca la actividad empresarial responsable (social y ambientalmente); repartir trabajo entre la población; inversión en actividades que crean valor positivo para la sociedad".
Unos contaminan más que otros. La población del globo necesitaría cinco planetas para vivir al ritmo de consumo de recursos de un ciudadano de Estados Unidos y tres planetas para vivir como un español. Pero solo un planeta para vivir como un ciudadano de la India. España consume 3,35 veces más que su biocapacidad: si los españoles tuvieran que subsistir con sus propios recursos, al ritmo actual estos se habrían agotado el 19 de abril. "Bien gestionados, los recursos naturales renovables pueden ser una fuente infinita de alimentos, empleo y beneficios económicos. Mal gestionados, ponemos en riesgo su capacidad de generar beneficios para siempre", advierte Aniol Esteban.
Publicado en EL PAIS. COM

lunes, 16 de mayo de 2011

ATENTOS A TODO... Y A NADA

Recuerden cuando el mundo era (un poco) más tranquilo. Solo había un par de canales de televisión. Las cartas postales cuidadosamente manuscritas tardaban días o semanas en ir de una mano a otra. Los periódicos contaban lo que había pasado ayer. Y a los amigos los veíamos de tarde en tarde alrededor de la mesa de algún bar. 
Ahora, en cambio, vivimos en mitad de una avalancha. El acelerón de la tecnología ha provocado que la información nos bombardeé a discreción, sin piedad y en todas direcciones, y que el contacto con el prójimo se haga constante e instantáneo gracias al teléfono móvil, el e-mail y las redes sociales. Si antes mirábamos el mundo a través de la ventana, ahora miles de ventanas que se abren simultáneas y meten el mundo en nuestro ordenador. Esta nueva forma de existencia, hiperconectada e instantánea, tiene sus ventajas, claro está, pero también sus desventajas. 
El estrés, la ansiedad informativa, la confusión, la superficialidad o la falta de atención son algunos de ellos. "Infoxicación" lo llama el físico Alfons Cornellá, fundador de la consultora sobre nuevas tendencias Infonomía, un neologismo que mezcla la información y la intoxicación. Se produce cuando la información recibida es mucho mayor que la que somos capaces de procesar, con consecuencias negativas.






"En el momento en que aun no has acabado de digerir algo, ya te está llegando otra cosa", dice Cornellá, "la entrada constante de información, en un mundo always on (siempre encendido), te lleva a no tratar ninguna información en profundidad. Cuando la información es demasiada todo es lectura interruptus. El fenómeno se desboca cuando todos pasamos a ser productores de información, y cuando los instrumentos para producirla son mejores que los instrumentos para organizarla y buscarla. Todos sabemos usar un procesador de texto, pero pocos saben buscar información de calidad con criterio". En efecto, hoy día la actividad es frenética: "Se calcula que entre el nacimiento de la escritura y el año 2003 se crearon cinco exaby­tes (billones de megabytes de información). Pues bien, esa cantidad de información se crea ahora cada dos días", informa el especialista en redes David de Ugarte. "La posibilidad de emitir información codificada se ha ido democratizando: primero como escritura, luego como imagen, etcétera. Piensa cuánta gente podía escribir un texto a principios del siglo XIX, o cuanta hacer una foto a principios del XX... Y compáralo con hoy".
Una información que, además, salta de un lugar a otro como pulgas en una sábana: en España se envían 563 millones de correos al día, según la consultora Contactlab, y cada español recibe, de media, unos 23 correos diarios que debe gestionar (en algunos casos llegan a cientos), y que ahora, además de en el ordenador, también recibimos en nuestros smart­phones (teléfonos inteligentes). Y eso sin contar lo que se cuela a través de redes sociales como Facebook y Twitter. 
Según la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), el 37% de los españoles se conecta entre 10 y 30 horas semanales. El 9% lo hace más de sesenta horas. Cada vez pasamos más tiempo en este mundo de los unos y ceros y menos en el de la carne y los huesos: "Las horas dedicadas diariamente al uso de aparatos electrónicos prácticamente se ha duplicado desde 1987, mientas que la interacción cara a cara caía desde unas seis horas a poco más de dos", según explica José Antonio Redondo en su libro sobre redes sociales Socialnets (Península).
Demasiada información
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Desde el nacimiento de la escritura hasta 2003 se calcula que se produjo la misma cantidad de información que hoy se crea en dos días: cinco exabytes (millones de megabytes).- getty

Y todo esto cansa a la mente. El psicólogo David Lewis creó el concepto de Síndrome de Fatiga Informativa, en su informe Dying for information? (¿Muriendo por la información?) elaborado para la agencia Reuters. Se da en personas que tienen que lidiar con toneladas de información procedente de libros, periódicos, faxes, correos electrónicos, etcétera, y que, según Lewis, provoca la parálisis de la capacidad analítica, ansiedad y dudas, y conduce a malas decisiones y conclusiones erróneas. Dos tercios de los 1.300 profesionales entrevistados por Reuters achacaron al estrés producido por manejar altos flujos de información daños en sus relaciones personales, baja satisfacción laboral y tensión con sus colegas. "El exceso es más perjudicial que provechoso", opina Jorge Franganillo, profesor de Información y Documentación de la Universidad de Barcelona.
"Durante siglos hemos asociado más información a más libertad. Sin embargo, hoy día, no por tener más donde elegir tenemos más libertad ni estamos más satisfechos. La información es imprescindible en la vida moderna, pero en exceso es asfixiante y resulta difícil de procesar. Al final, más es menos".
Nos puede incluso hacer menos productivos, como observó el psicólogo británico Amir Khaki, de AK Consulting, estudiando el comportamiento de un grupo de ejecutivos: la consulta continua de la BlackBerry aumenta el estrés y reduce la productividad. Uno de los sujetos del estudio tardaba el triple de tiempo en rellenar impresos comunes por la constante distracción de su teléfono inteligente. "La presión que provoca la sobrecarga informativa retrasa decisiones importantes o hace que se tomen medidas sin la suficiente reflexión. Y causa también una fricción informativa que dispersa la atención y aumenta la fatiga. La energía física e intelectual que consumimos para obtener la información correcta se desperdicia si no hacemos algo útil con ella", dice Franganillo.
Y, por mucho tiempo que invirtamos, siempre tenemos la impresión de que se nos está escapando algo. "Esta sobreabundancia hace que pocos elementos de entre todo ese mar resalten y queden fijados a nuestra memoria, que hoy se encuentra medio perdida al no poder atar datos con situaciones y lugares concretos.Muchas cosas pasan desapercibidas, miradas sin ser vista", dice Roberto Balaguer, psicólogo especialista en Internet.
Superficialidad
La superficialidad es otra de las posibles consecuencias del maremagno actual, como señala el autor Nicholas Carr en su libro Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus), de reciente aparición. Carr, licenciado en Literatura, advirtió que su capacidad de concentración en la lectura de textos largos era cada vez menor. La causa: su actividad multitarea, atento a la vez a la web, el Twitter, el teléfono, el Skype, el Facebook... "Internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concentrarnos en una sola cosa", declaró en una entrevista a Bárbara Celis en EL PAÍS. "La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan". Por supuesto, Carr cerró sus perfiles en las redes sociales.
No todos son tan pesimistas. "Mi hijo juega mucho al Call of Duty (un frenético videojuego bélico). Puedo pensar que está perdiendo el tiempo, o incluso que está enganchado, o pensar que se está preparando para un nuevo mundo donde los estímulos serán mayores, y la información más cambiante. El mundo que viene probablemente sea más parecido a Call of Duty que a Guerra y paz", opina Xabier Carbonell, profesor de Psicología en la Universidad Ramón Llull. "No creo que sea un problema, sino cuestión de aprendizaje. Fíjate, mi madre me decía '¿cómo puedes estudiar con la radio puesta?'. Y compáralo con todo lo que hay ahora... La tecnología está produciendo un cambio cognitivo importante". Cada vez somos más multitarea y esto es irreversible. "Son las habilidades que, por otro lado, cada vez valora más el mercado laboral: empleados que tengan esa habilidad de gestionar en contextos de saturación de información", coincide Fernando Garrido, del Observatorio para la Cibersociedad. ¿Cómo gestionar esta cantidad ingente de información? La respuesta es obvia: tomándonoslo con calma. Desconectándonos un rato: apagar el ordenador, la televisión, silenciar el teléfono.
Ahondar en el trato humano y pausado. Adoptar un hobby alejado de los gadgets tecnológicos. Salir a la calle. "Algunos médicos han indicado las siestas como una manera de contrarrestar la neblina digital de la sobreinformación", sugiere Balaguer. "No dedicarse a leer y contestar el correo en cualquier momento, sino solo a determinadas horas de la jornada laboral, de manera que sea una parte de tu agenda y no te interrumpa constantemente", recomienda Redondo. Y eligiendo solo lo provechoso. "La avalancha de información que se puede gestionar mejor si establecemos prioridades. Hemos de tener claro qué temas nos interesan, centrar la atención en pocas áreas y procurar que sean lo bastante concretas
No se puede pretender estar al día de muchos temas o de temas demasiado amplios: ya en 1550 el teólogo Juan Calvino se quejaba de que había tantos libros que ni siquiera tenía tiempo de leer los títulos", dice Franganillo. Como apunta Cornellá: "Hay que escoger muy bien las fuentes de información. Dedicar parte del mejor tiempo del día a la información de calidad. Cuanta más de esta manejas, más capaz eres de discriminar que lo que tienes delante es pura basura. La buena información, la relevante, desinfoxica".

martes, 12 de abril de 2011

PRISIONEROS DE LA SEGURIDAD

Artículo publicado en el PAIS semanal, que nos explica que no se nos da bien convivir con la incertidumbre. Por eso tratamos de llevar una vida planificada y, en  principio, carente de riesgo y segura. Es hora de entrenar los músculos de la confianza y el coraje.

http://www.elpais.com/articulo/portada/Prisioneros/seguridad/elpepusoceps/20110410elpepspor_7/Tes

jueves, 7 de abril de 2011

El efecto de la relajación - Yoga para reducir el dolor

Por Laura Tardón

Esta práctica puede aminorar el dolor en un 24%, la fatiga en un 30% y la depresión en un 42%. aunque se trata de una práctica milenaria, ha sido en los últimos años cuando el yoga ha empezado a despuntar por sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud de las personas que sufren fibromialgia.

Ahora, un nuevo estudio, publicado en 'Journal Pain', confirma que esta actividad puede aminorar el dolor en un 24%, la fatiga en un 30% y la depresión en un 42% .Estos son algunos de los síntomas que caracterizan a la enfermedad.

"Las afectadas (la mayoría son mujeres) padecen dolor crónico en el aparato músculo esquelético y tienen síntomas muy variados: cansancio, alteraciones del sueño, pérdida de concentración y de memoria, ansiedad, tristeza, incapacidad física... También les suele doler la cabeza y pueden tener taquicardias. Es una enfermedad multisintomática y, de alguna manera, todos los órganos se muestran afectados", expone Javier Rivera, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología. Según los autores de esta investigación, de la Universidad de la Salud y Ciencias de Oregón (EEUU), "dirigimos este estudio para determinar si practicar yoga debería considerarse como tratamiento indicado en este tipo de pacientes".La investigación se centró en 53 mujeres con fibromialgia. De forma aleatoria, se dividieron en dos grupos. Uno participó durante ocho semanas en un programa de yoga, lo que incluía "meditación, ejercicios de respiración y de flexibilidad". El otro grupo recibió la medicación estándar para paliar los síntomas de la fibromialgia.

Después de comparar el 'antes' y el 'después' de cada participante y los resultados entre ambos grupos, los investigadores observaron que el yoga combatía significativamente un gran número de síntomas propios de la fibromialgia. Por ejemplo, comentan los responsables de este trabajo, "redujo las alteraciones del sueño en un 23,9%; la depresión, en un 41,5%; la pérdida de memoria, en un 25,2%; la ansiedad, en un 42,2%".

Como señala Javier Rivera, en estos pacientes no sólo es importante el tratamiento farmacológico (analgésicos, antidepresivos y anticomiciales), también "les recomendamos ejercicio. Cuanto mejor esté el paciente físicamente, mejor aguantará el cansancio". Además, el apoyo psicológico les será de gran ayuda. "Al ser una enfermedad crónica, hay que enseñarle una serie de técnicas para vivir con la enfermedad y afrontar el día a día"

Practicar yoga tiene una doble faceta: la física y la relajación. Según estudios anteriores, matiza el doctor Rivera, "los ejercicios de flexibilidad no han demostrado eficacia de forma aislada (el deporte aeróbico sí transfiere mejoría). Lo que realmente mejora a estos pacientes son las técnicas de relajación, que reducen de forma significativa el dolor".

Publicado en EL MUNDO -    Jueves, 21 de octubre de 2010

miércoles, 6 de abril de 2011

MEDITACIÓN ANALGÉSICA


El cerebro dolorido con y sin meditación.| 'The Journal of Neuroscience'
El cerebro dolorido con y sin meditación.| 'The Journal of Neuroscience'

En 2007, una encuesta del Gobierno de EEUU reveló que el 9,4% de los estadounidenses había practicado la meditación en el último año. Esta técnica milenaria de origen oriental, podría ser útil en un amplio abanico de campos de la salud, aunque sólo poco a poco comienza a demostrar sus beneficios de manera científica. La última, para controlar el dolor.
Como siempre que se habla de medicinas alternativas, los más reacios se aferran a la falta de evidencias cuantificables para dudar de sus beneficios. Sin embargo, cada vez son más las instituciones y revistas de prestigio que ponen sobre la mesa su utilidad. Como acaba de hacer un grupo de investigadores de la Universidad Wakeforest (en Carolina del Norte, EEUU) en las páginas de la revista 'The Journal of Neuroscience'.
Sus trabajos con 15 voluntarios jóvenes acaban de demostrar que unos minutos de meditación, incluso sin ninguna experiencia previa con esta técnica, pueden tener un amplio efecto contra el dolor (incluso superior en algunos casos a los de analgésicos y opiáceos clásicos, como la morfina).
Los participantes, con una media de 26 años, sólo recibieron cuatro días de 'formación' para familiarizarse con la meditación antes de comenzar el ensayo. Lo hicieron guiados por un monitor con 10 años de experiencia que fue introduciéndoles en esta técnica, que consiste en ir centrándose en el ritmo de la respiración hasta lograr dejar la mente en blanco de cualquier otro pensamiento.
Posteriormente, y observando su reacción cerebral mediante un tipo de resonancia magnética, les provocaron un dolor 'tolerable' en la pierna mediante calor intenso. Las imágenes cerebrales tomadas después del estímulo mostraron una reducción del 40% del dolor (aunque con un amplio rango de unos sujetos a otros, desde el 11% de algunos voluntarios hasta el 93% en el mejor de los casos). Aunque como destacan los autores, dirigidos por Fadel Zeidan, la media está por encima del 25% de reducción del dolor que se logra habitualmente con la morfina.
La clave de este éxito, destaca, radica en que la meditación actúa a distintos niveles cerebrales al mismo tiempo, por lo que no se puede ceñir su acción a un sólo punto del cerebro, sino más bien a varias áreas. Concretamente, las resonancias mostraron un descenso de la actividad en la córteza somatosensorial primaria, implicada en la intensidad con que se percibe el dolor; al tiempo que aumentaba en otras regiones (como la ínsula anterior o la corteza orbitofrontal) implicadas en procesar la información que llega al cerebro procedente del área dolorida.


domingo, 3 de abril de 2011

BENEFICIOS DE LA ORACION

Rezar por otros ayuda a disipar la ira, revela un estudio 

Los beneficios de la oración radican en que ésta cambia la valoración de situaciones negativas


Una simple plegaria puede ayudar a la gente a sentirse menos furiosa y a comportarse de manera menos agresiva después de enfadarse, revela un estudio reciente que consistió en tres experimentos distintos, llevados a cabo con estudiantes universitarios de Estados Unidos y de Holanda. 
Según los autores de la investigación, la razón de este efecto beneficioso de la oración radicaría en que ésta permite cambiar la perspectiva acerca de situaciones problemáticas, y en que ayuda a gestionar las emociones negativas. Por Yaiza Martínez.