jueves, 10 de mayo de 2012

Salud es armonía entre cuerpo y mente


Les comparto una interesante entrevista públicada hace un tiempo atrás en el País, que se le hizo a Phap Lieu, monje francés de origen vietnamita, que se ordenó como monje, con el maestro Zen Thich Nhat Hanh, a la edad de 35 años y que nueve años después, Phap Lieu asegura que nunca se arrepintió de abandonar su carrera de cardiólogo porque como monje puede “ofrecer una ayuda mucho más profunda”, con el trabajo que realiza en retiros sobre Mindfulness, (Atención Plena) .

¿Qué le llevó a abandonar la medicina para hacerse monje?
Muchos piensan que primero hay que tener una carrera exitosa, una familia, una casa, etc y dejan la parte espiritual de su vida para cuando se retiren. Pero yo no quería dejar la felicidad para después, y no estaba seguro de que mi carrera pudiera procurarme felicidad. Así que preferí aprender en el monasterio la práctica de la felicidad. Para mí mismo y para los demás.

Como médico, sin embargo, seguramente tenía muchas posibilidades de ayudar a la gente.
Mi padre era médico. Pudo ayudar a mucha gente, es cierto, pero al final de su vida creo que todavía tenía mucho sufrimiento dentro. No pudo transformarse. Por eso creo que hay algo incompleto, erróneo, en esta manera de ayudar a la gente cuando tú mismo no puedes ser feliz.
Como médico, cuando llega un paciente a tu consulta le ayudas a reparar su cuerpo, mejorar su dolor físico. Pero si cuando el paciente vuelve a casa retoma sus hábitos normales de consumir y relacionarse con su familia, en realidad no ayudas mucho. Como monje, puedo ofrecer una ayuda mucho más profunda.

¿Esto significa que no echa de menos la práctica de la medicina?
¡No! Especialmente cuando me encuentro con médicos, la mayoría tan infelices. Pueden tener mucho dinero y prestigio social, pero siempre están ocupados, sin tiempo para dedicar a su familia. Como monje, tengo tiempo para mí y para otros. Estos retiros sobre meditación y salud son una manera de practicar la medicina para el cuerpo y la mente.

¿Cuál es la relación entre meditación y salud?
La salud es del cuerpo y de la mente, son una misma cosa. Para cuidar del cuerpo necesitamos volver a él. En nuestra vida cotidiana, ocupamos la mente con nuestros proyectos y preocupaciones y no bajamos apenas a nuestro cuerpo. La meditación supone, en primer lugar, volver al cuerpo.

¿Cómo, exactamente?
La meditación no es sólo estar sentado. Abarca todas nuestras actividades cotidianas. Mucha gente cree que meditar es vaciar la mente, pero la práctica de observar con atención la respiración supone volver al cuerpo. La respiración es el puente entre cuerpo y mente.

¿Cuál es su idea de una persona sana?
Para mí la salud es armonía. Armonía en tu cuerpo y en tu mente. La meditación ayuda a recuperarla.

¿Cómo conseguir esa armonía?
Disponer de tiempo para volver a nosotros mismos es el primer paso. Cada familia debería disponer de una “habitación para respirar”, para pasar 15 o 20 minutos por la mañana al levantarse o por la noche, antes de acostarse, siguiendo el ritmo de la respiración y volviendo a uno mismo. La idea es traer la meditación a la vida cotidiana. Al lugar de trabajo, a la familia. Meditas cuando preparas el desayuno, friegas los platos… sigues tu respiración siempre que puedes.
Este es un consejo que no se escucha en la consulta del médico.
Los médicos hacen frente a mucho sufrimiento y mucha burocracia. Entre las preocupaciones y la falta de tiempo les resulta muy difícil tener una vida familiar feliz. Y, por supuesto, no saben cómo ocuparse de ellos mismos. Desafortunadamente, en las escuelas de medicina no hay clases para aprender a ocuparse de uno mismo.

Como monje y cardiólogo, ¿cuál es su consejo para la buena salud del corazón?
La palabra corazón significa en vietnamita lo mismo que mente. La salud de mi mente es la de mi corazón, y viceversa. Una práctica importante es aprender a abrir el corazón. A desarrollar un gran corazón capaz de abrazar tanto las flaquezas como las virtudes.

En sus retiros resalta la importancia de la nutrición.
Somos lo que comemos. Si introducimos toxinas en nuestro cuerpo, será muy difícil cultivar la salud. Para evitarlo, y para evitar las toxinas en la madre tierra, nuestra manera de consumir tiene mucho que ver con el camino espiritual. Recomendamos consumir con moderación alimentos que traigan paz, a nosotros mismos y a la tierra. Recomendamos comer menos carne, comida ecológica y, si es posible, cultivar un huerto, porque trabajarlo es también meditación. Es muy saludable hundir las manos en la tierra.

La medicina occidental apenas si contempla la posibilidad de la auto-curación. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Si estás totalmente consciente y presente en tu cuerpo es posible dirigir la energía y ayudar a que la zona dolorida o enferma se relaje profundamente. La relajación puede ir ahondándose más y más, desde la primera capa de músculos hasta los diferentes órganos. Creas así las condiciones para que la energía fluya sin obstáculos, y desarrollas tu capacidad de auto-curación. La medicina occidental todavía no está prestando atención a esto.

Hoy tengo un día bajo. ¿Cuál es su consejo?
La práctica de la atención plena nos ayuda a ser conscientes de ello. Este es el primer paso. El segundo es aceptarlo. Y, el tercero, entender que nada es permanente. Tras el momento bajo, llegará el alto. Y así sucesivamente.
Publicado en http://sarvavita.com/

sábado, 5 de mayo de 2012

CON LAS ALAS DEL ALMA


Con las alas del alma,desplegadas al viento
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento.
Y me digo que puedo como en una constante
y me muero de miedo pero sigo adelante.

Con las alas del alma desplegadas al viento
porque aprecio la vida  en su justa medida
al amor lo reinvento.
Y al vivir cada instante y al gozar cada intento
se que alcanzo lo grande con las alas del alma
desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento
mas allá del asombro, me levanto entre escombros
sin perder el aliento y me voy de las sombra
por algún filamento y me subo a la alfombra
con la magia de un cuento.

Con las alas del alma desplegadas al viento
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro.
Por la cosa mas pura con la cual me alimento
por mi pan de ternura
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento
Ante cada noticia de estupor de injusticia
me desangro por dentro.
Y de duele la gente , su dolor sus heridas
porque así solamente interpreto la vida.

Con las alas del alma desplegadas al viento.
más allá de la historia de las vidas sin gloria
sin honor ni sustento.
Guardare del que escribe , su mejor pensamiento
quiero amar al quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento...

http://dl.dropbox.com/u/75055052/09%20Con%20las%20alas%20del%20alma.mp3    
 Canta: Agustina Carranza

sábado, 21 de abril de 2012

LA EXPERIENCIA DE ESTAR DESPIERTOS

 
El despertar sagradoCuando hemos finalizado la primera etapa de nuestro proceso del despertar, entramos a una nueva fase, en donde ya no es necesario llevar un espíritu guerrero con nosotros y comenzamos a experimentar la paz y la tranquilidad que los cambios que hemos realizado, nos proveen, comenzamos a cosechar las semillas nuevas que hemos sembrado y pasamos de la ira la tranquilidad. Ya no es un momento de batalla, es un momento simplemente de SER.
Si en la primera fase experimentamos nuestra fuerza a través de los límites físicos, ahora lo hacemos a través de los límites psíquicos. Si en la primera etapa nuestra fuerza interior se basaba en nuestra capacidad de establecer límites y romper esquemas por la fuerza, ahora experimentaremos nuestra fortaleza interior a través de la paz. Si anteriormente liderábamos señalando y enjuiciando lo que no funcionaba, ahora lo haremos a través del ejemplo.
En esta segunda etapa nos esforzaremos más por sostener el equilibrio y la armonía en nuestra vida, por lo que rehuiremos los conflictos, evitando la confrontación, armonizando naturalmente con la energía que nos rodea.
Si en la primera etapa buscábamos “cambiar al mundo” ahora buscaremos “cambiar nosotros primero para que como consecuencia, cambie el mundo”.
Los niveles de sensibilidad son más profundos en esta etapa y si bien, en esta etapa ya no se juzga tan duramente a los demás, aunque si se puede caer en el no poder comprender “la falta de humanidad del hombre hacia el hombre y el planeta mismo”.
En esta etapa es prácticamente imposible sostener ningún tipo de violencia, sea real o ficticia (películas, noticias, t.v., etc.).
Al expandirse más los niveles de percepción, tendremos problemas al estar en sitios donde prevalezca el exceso, por lo tanto, evitaremos lugares donde haya mucho ruido, mucha gente, mucha luz, colores, emociones negativas en otros, olores, comidas, productos químicos, la ropa de fibra sintéticas, violencia, el dolor de otros, la conciencia de grupo, las frecuencias electromagnéticas, los destellos solares. Se perciben con creces todas las energías que los rodean. La sensibilidad hace que todo se “magnifique” haciendo esto abrumador para quien lo experimenta de esta forma. Por lo tanto, se tendrá la tendencia a evitar centros comerciales o lugares con demasiadas energías diferentes. Si el entorno es extremadamente intenso o violento,  tenderemos a retraernos y desconectarnos como forma de protección.
Al tener una mayor percepción de las vibraciones que nos rodean, entonces entramos en una mayor comunicación con el arte y la creatividad, no solo se disfruta cualquier expresión del arte, como la música, sino que cada nota se experimenta en todo nuestro ser.
Al entrar en mayor conexión con la compasión, el amor y la empatía, se va desarrollando mayores niveles de inocencia y pureza, falta de malicia, lo que muchas veces impide aceptar que muchas personas pudieran tener intenciones negativas o de dañar, lo que nos deja con cierta desprotección, sobre todo, en el tema de lo afectivo.
Se puede tener la tendencia a ocultar sus emociones por miedo a su amplificación y a la pérdida de control, por lo que se pudiera dar la impresión de ser impasibles o insensibles para las personas que les rodean.
Es posible también ocultar sus sentimientos por temor a ser lastimados, no comprendidos o rechazados.
Si bien, en este nivel es posible experimentar el amor y la alegría a grandes dimensiones, también experimentamos el dolor magnificado, por lo que, a modo de protección, cerramos nuestros sentimientos a los demás.
Una vez trascendido el miedo, se pueden lograr relaciones largas y profundas con las personas que ofrecen amor incondicional.
Dentro de este proceso comenzamos a equilibrar las energías ying y yang, nuestras polaridades masculinas y femeninas logrando mayor conexión con nosotros mismos al construir nuestros deseos.
No se concibe el mundo material separado del espiritual.
Se amplifican la conexión con los niños y los animales.
El cuerpo físico y la mirada se van transformando, logrando irradiar cada vez mas paz, amor y tranquilidad.
Viven sus dones como algo natural y no como algo fenomenológico por lo que se puede perder el valor de sus cualidades pues los dones están tan integrados ya, que se manejan como algo natural, pensando que “todo mundo manifiesta el mismo don”. Muchos Maestros pierden la noción de lo importante que es transmitir su conocimiento y sabiduría por pensar que no se tiene nada importante que aportar, pues ya no se percibe su sabiduría como algo único, sino como algo “normal que está integrado en todos”.

Extraído del taller "2012 - El Despertar Sagrado" de http://www.rutasdelalma.com/