Reflexión de la Semana 11 de agosto, 2012
Cuando mantengo un estado de calma interior evito ser esclavo de mis emociones. Asimismo ello me ayuda a conservar la calma cuando los demás se acaloran y se irritan. Tener calma no significa mantenerse distante o despreocuparse. Por el contrario, requiere una naturaleza profundamente bondadosa y conciliadora, y servir a los demás del mejor modo posible.
Aceptar las responsabilidades sin sentirse agobiado por ellas puede parecer algo difícil de lograr. No obstante, es posible si me mantengo en contacto con mi ser interior y mi fuerza interna. Si confío en ellos, los valores y principios espirituales actúan como una mano invisible que guía todos mis pasos en la dirección apropiada. Cuando soy consciente de la acción de esta fuerza, puedo aceptar responsabilidades y cumplir con ellas sin que me inquiete el resultado. Sin duda los frutos serán así provechosos.
Si quiero llevar la paz a los demás, la primera lección que debo aprender es dejar de estar en guerra conmigo mismo. Durante la meditación me retiro al refugio interior de mi alma y me regocijo con el tranquilo fluir de los pensamientos de amor que pasan por mi ser. Sólo cuando he acallado la turbulencia de mi propia mente puedo estar en paz con el mundo. Cuando he alcanzado cierto grado de paz interior, logro oír la voz de mi sabiduría y sé cuándo y dónde aplicar mi energía para mayor beneficio de todos.
Cuando me enfrento con urgencias, plazos y problemas debo resistir el impulso de inquietarme y saltar de una cosa a la otra, o bien de irritarme o de culpar a los demás, lo cual me restará aún más energía. En lugar de eso debo intentar tener una actitud afectuosa hacia mí mismo y hacia la situación, pues ello llenará de energía mi espíritu. Una actitud afable y comprensiva hacia la vida ayuda a mantener la mente clara y concentrada y a alcanzar un nivel más elevado de inteligencia espiritual.
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Facilitado por: http://www.bkwsu.org/spain
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sábado, 11 de agosto de 2012
CALMA, PAZ Y CONCENTRACIÓN
martes, 7 de agosto de 2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
UNA SOLA VOZ - Macaco
Cómo siempre Macaco nos trae canciones llenas de mensajes maravillosos... Una sola voz...
El Amor es la voz ... todos juntos. Tu corazón y el mío cantan al mismo tempo...
sábado, 28 de julio de 2012
PRESTAR ATENCIÓN A LAS INTENCIONES
Un cambio personal positivo se inicia en nuestra conciencia. Responsabilizarse personalmente de los pensamientos, palabras y acciones es tomar el control del volante y poner el proceso de cambios en movimiento. De esta manera conduciremos nuestros pensamientos hacia la dirección precisa y valiosa; frenaremos las palabras hirientes antes de emitirlas; sabremos cuándo “hacernos a un lado” para evitar “chocar” con otro; y mantendremos el motor en funcionamiento de forma consistente para que la batería se mantenga cargada mediante acciones puras, realizadas sin esperar nada a cambio.
Cuando prestamos atención a las motivaciones y a las intenciones, el motor funciona sin problemas y recorremos un mayor kilometraje en términos de progreso y resultados.
Es necesario hacer un examen rutinario.Las diferencias entre las intenciones positivas y las negativas son sutiles y a veces difíciles de detectar. La costumbre de ver y hablar sobre los defectos de los demás, por ejemplo, a veces es consciente y a veces no lo es.
De hecho, el hábito puede estar tan arraigado que ni siquiera advirtamos que estamos teniendo pensamientos inútiles sobre las debilidades de los demás. A menudo, tales pensamientos son las semillas de los chismes. Estos tienen un efecto directo o indirecto no sólo en la persona de la cual se habla, sino también en los chismosos. Aunque esta conducta se pueda defender como inocente, las huellas dejadas por las intenciones negativas se vuelven más profundas y deterioran el ambiente.
Otras formas de intenciones negativas incluyen el demostrar que uno tiene razón reprimiendo a los demás;manipularlos,aunque sea sutilmente; esperar el respeto de los demás sin respetar o depender de otros debido a la propia imperfección o inseguridad interna.
Aun cuando algunas de estas motivaciones pueden ser claramente evidentes para uno y para los demás, otras intenciones pueden estar ocultas incluso para uno mismo y requieren de un examen profundo para detectarlas, entenderlas y cambiarlas.
Las intenciones positivas, por otro lado, se pueden reconocer cuando, de forma natural y espontánea, respetamos y beneficiamos a los demás; apreciamos la originalidad y las cualidades de todos y les damos la libertad de ser ellos mismos. Incluso cuando debamos decir palabras que puedan percibirse como una medicina amarga, como opinar sobre una conducta inapropiada o sobre algo que pueda afectar la vida de alguien, las palabras se pronuncian directa y honestamente, con humildad y con consideración hacia la sensibilidad del otro.
Cuando se trata con dignidad y respeto al receptor de la opinión, se le escucha con empatía y se le implica en las decisiones sobre los cambios, el diálogo se puede experimentar como algo positivo, que abre las puertas a la oportunidad y da a esa persona la experiencia del logro.Las intenciones positivas fortalecen al instrumento o al emisor de esta información para que permanezca “limpio” y “directo”, incluso cuando da un mensaje delicado.
Facilitado por http://www.bkwsu.org/spain
jueves, 19 de julio de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
SABER SOLTAR
Sentimos pesar cuando nos agarramos a las situaciones o nos involucramos excesivamente en las mismas. Nos olvidamos de que estas situaciones son externas a nosotros. Todo lo que se necesita es saber soltar y desprendernos de ellas. Una vez conseguimos esto, recuperamos la felicidad y la paz y podemos volver a sonreír. Cuán a menudo hemos vuelto la vista atrás en relación a algún problema previo y nos hemos sorprendido de cómo nos dejamos afectar tanto innecesariamente.
El arte de vivir desde el interior hacia el exterior es tal que no sólo nos capacita a desprendernos de aquello que está fuera, sino que nos desarrolla tal fortaleza que nos protege e impide que nos atrapemos en nada.
Cuando sabemos soltar todas las cosas externas a nosotros y nos liberamos, empezamos a sentir un estado de estabilidad lleno de tal felicidad que no importa lo que suceda, no lo podemos perder. La felicidad contiene los poderes de la paz y del amor. Cuando hay paz y felicidad sentimos que tenemos auto-respeto y que somos fuertes, que no somos una persona fácilmente alterable y de estado de ánimo cambiante.
Necesitamos poner atención a la calidad de pensamientos que permitimos en la mente. Esto es sensatez. Después de todo, es nuestra mente. Los pensamientos deberían ser puros, elevados y determinados. Entonces, simplemente observemos los resultados: experimentaremos paz de la mente.
Preguntemos a nuestro corazón: ¿Tengo pensamientos puros y sentimientos positivos hacia todos incluyéndome a mí mismo/a? ¿Presto atención a esto, convirtiéndolo en mi prioridad a medida que me muevo por la vida? Tales sentimientos crean una energía que automáticamente fluye hacia el exterior, protegiéndonos de las influencias negativas.
Facilitado por http://www.bkwsu.org/spain
jueves, 12 de julio de 2012
EL ODIO EN NUESTRAS RELACIONES
Cuando la virtud de la paciencia está presente en nuestra mente, es imposible que nos gobiernen los malos pensamientos. Gueshe Kelsang Gyatso.
El odio destruye nuestras relaciones con los demás. Cuando convivimos con una persona, a menudo nuestra personalidad, intereses, prioridades y costumbres entran en contradicción con los suyos. Puesto que pasamos la mayor parte del tiempo juntos y conocemos sus defectos, resulta fácil criticarla, enfadarnos con ella por el menor motivo y culparla de hacernos la vida insoportable. Si no nos esforzamos por controlar nuestro enfado en cuanto surja, nuestra relación se deteriorará. Aunque dos personas estén enamoradas, si se enfadan con frecuencia, sus momentos de felicidad irán disminuyendo. Finalmente, llegará un momento en que antes de terminar una discusión, estarán empezando otra. Como una flor rodeada de malas hierbas, es imposible que el amor sobreviva en estas condiciones.
En una relación de pareja, todos los días tenemos motivos para enfadarnos. Por lo tanto, para evitar el resentimiento, debemos controlar el enfado en cuanto surja en nuestra mente. Después de cada comida, fregamos los platos sin esperar a que termine el mes, puesto que no queremos vivir en una casa desordenada ni tener que hacer al final un enorme trabajo. De igual modo, debemos esforzarnos por limpiar la suciedad de nuestra mente lo antes posible, porque si permitimos que se acumule, nos resultará cada vez más difícil hacerlo y pondremos en peligro nuestra relación.
Debemos recordar que cualquier situación en la que vayamos a enfadarnos es también una oportunidad para practicar la paciencia. Además, una relación llena de dificultades nos ofrece la posibilidad de eliminar la estimación propia y el aferramiento propio, las causas verdaderas de todos nuestros sufrimientos. Si ponemos en práctica las enseñanzas sobre la paciencia, podremos transformar nuestras relaciones en oportunidades para el desarrollo espiritual.
Con el odio convertimos a los demás en nuestros enemigos. Existe la idea generalizada de que el enfado surge cuando nos encontramos con una persona que nos desagrada, pero en realidad es nuestro propio odio el que transforma a esa persona en nuestro enemigo. El que tiene tendencia a enfadarse vive en un mundo dominado por la paranoia y siente que todos son sus enemigos. La falsa creencia de que los demás lo odian puede incluso causarle la locura, y convertirse así en víctima de sus propios engaños.
Facilitado por: http://sarvavita.com/
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