sábado, 1 de diciembre de 2012

La profunda filosofía del Karma



Cada acción que realizamos, cada palabra que pronunciamos, todo lo que generamos en nuestra conciencia, incluso cada pensamiento que creamos, son como semillas que plantamos y que producirán fruto, tarde o temprano.


Cuanto más experimentamos con este principio y más observamos su funcionamiento, más secretos sutiles descubrimos.



Por ejemplo, cuando alguien critica a otros o esparce sus errores en conversaciones, generalmente piensa que lo que está diciendo es sensato y correcto. Sin embargo, de acuerdo a la poderosa ley del Karma, si hoy difamo a alguien, otra persona me difamará a mí mañana. La energía negativa de la crítica y la difamación se esparce a gran velocidad, al igual que los gérmenes de una enfermedad. Y finalmente, al igual que el eco, esa energía retorna a quien la ha generado.



Una cosa es hablar del error que alguien ha cometido con la intención de ayudarle, con buenos deseos, en el momento adecuado y con las personas adecuadas. La intención es clave. Si la intención es benevolente, los sentimientos y las palabras serán precisos.



El arte de permanecer en un estado de bienestar espiritual constante es incompatible, con frecuencia, con hacer lo que a uno le apetece. Hacer lo que apetece sólo genera bienestar temporal, pero no podemos evitar la influencia sutil del retorno de lo que hacemos. En cambio, cuando cuidamos la intención y los sentimientos detrás de todo lo que hacemos, nos aseguraremos de que nuestras palabras y acciones sean precisas, y se basen en buenos deseos y sentimientos de beneficio hacia los demás. De lo contrario, estos errores sutiles son un obstáculo en que consigamos un estado elevado y positivo de conciencia.



Ser cuidadosos y atentos con la ley del Karma es el método para convertirnos en la personificación de la satisfacción.


Facilitado por: //www.bkwsu.org/spain

sábado, 10 de noviembre de 2012

CAMBIAR EL CEREBRO, PARA CAMBIAR EL MUNDO

Programa Redes: 


HUMILDAD Y GRANDEZA





La humildad es un signo de grandeza. Cuanto más humilde es un alma, automáticamente se hará grande en los corazones de todos. Sin hacernos humildes no podemos convertirnos en donadores de felicidad para todos

La humildad es el antídoto para el ego. Las semillas de la humildad automáticamente nos permiten obtener el fruto de la grandeza. La humildad, de forma fácil, nos hace cercanos al corazón de todos. La humildad se expresa a través de la actitud, de la visión, de las palabras y se manifiesta especialmente en las relaciones con los demás

Si hay ego en la actitud, surgen palabras erróneas y la visión es de arrogancia. El ego nos aleja del corazón de todos, crea separación y muros entre las personas. 

La humildad es un signo de fortaleza y poder espiritual. Sólo un alma poderosa puede realmente ser humilde. El estado espiritual preciso es de equilibrio entre el auto-respeto y la humildad. Humildad no tiene nada que ver, como piensan algunos, en sentirse menos que los demás. El alma que tiene verdadera humildad, es consciente de la grandeza de su ser y de sus cualidades, pero al mismo tiempo reconoce y valora la grandeza y las cualidades de los demás. No necesita demostrar nada, sabe que su ser verdadero se revela de forma automática a través de su actitud, palabras y acciones. 

La humildad es la base de la renovación, el cambio y la transformación. Cuando somos humildes, nos es fácil reconocer y aceptar lo que tenemos que cambiar
Nos permite aceptar con actitud positiva la crítica y la corrección. 

Con humildad podemos avanzar rápido en el proceso de nuestra transformación espiritual. 

Facilitado por: http://www.bkwsu.org/spain

sábado, 6 de octubre de 2012

REFLEXIÓN DE LA SEMANA - Amor

Amor
Con frecuencia, en las relaciones tenemos expectativas de las personas cercanas. Sentimos que como las queremos tenemos derechos sobre ellas. Debido a nuestras expectativas no somos capaces de darles espacio para que sean libres de expresarse abiertamente y de decidir lo que necesiten.

Cuando experimentamos amor verdadero podemos generar el ambiente correcto para los demás de forma que puedan crecer y progresar en sus vidas.

Para ello, practiquemos a partir de hoy el no aferrarnos a quienes amamos ni tener expectativas de que hagan todo de acuerdo a nuestras necesidades, sino en lugar de ello, darles verdadero apoyo.

El amor proporciona el entorno adecuado para que todos crezcan

Cuando estamos llenos de amor hacia todos, no hay espacio para la negatividad. Este amor altruista significa que sólo tenemos pensamientos positivos y experimentamos felicidad constante.

Un práctica muy beneficiosa es empezar el día pensando en todas las personas con las que voy a entrar en contacto. Entonces, generar internamente la intención de ser amoroso por igual hacia todas ellas. Descubriremos que podemos aceptar a los demás tal y como son y mantener buenos deseos hacia todos.

Quien está lleno de amor está siempre feliz.

Facilitado por : http://www.bkwsu.org/spain