martes, 16 de agosto de 2011

EL SERVICIO A LA SOCIEDAD

El servir a los demás no es una tarea hecha para todo el mundo, porque no todos tienen la estatura para realizarla, requiere antes de un crecimiento interior, requiere antes de un trabajo arduo sobre si mismo, requiere antes una preparación con el objeto de que las fuerzas a las que va a enfrentarse no lo dobleguen antes de que los primeros frutos empiecen a ser cosechados. La labor de servicio a la sociedad es un trabajo que no tiene marcha atrás, una vez que se ha aprendido a escuchar las voces de ayuda dentro del corazón no es posible acallarlas, permanecerán allí presentes, porque existen mas personas necesitadas en el mundo que las horas del día que puedan tenerse para ofrecérselas, es una labor que lejos de angustiar al servidor, debe llenarlo de una paz interna infinita.
Entender que el no esta solo ante el trabajo del mundo, entender que el sufrimiento es una escuela para los seres humanos, entender que el es el instrumento de la justicia divina y del amor divino, para hacer llegar exclusivamente a aquellos a quienes su balance de karma y dharma se los permite; el servicio es justamente entender que el servidor representa las manos de Dios trabajando en la tierra y que si alguien no alcanza ese servicio, es porque todavía le falta aprender algo mas.
  • Crecer en el servicio representa acercarse a Dios, experimentar ese deseo de servicio y a la vez recibir el agradecimiento correspondiente de parte de los hermanos, es una de las mayores dichas que puede un ser humano experimentar en la tierra.
  • El servidor debe aprender a dejar a un lado su personalidad y saber que ese agradecimiento no va dirigido a su persona, sino a la fuerza que actúa a través de el;
  • Debe aprender igualmente, que el servicio lo esta ejecutando Dios mismo a través de sus manos y de sus palabras, y que el solo es un instrumento.
 Tal vez estas claves permitan clarificar algunos conceptos que sumergen en conflictos a los servidores.

Resumiendo entonces, dijimos que un principio fundamental para alcanzar la armonía interior era el meditar sobre si mismo; después dijimos que esta meditación acrecentaba la energía disponible para el trabajo en sociedad.
Mencionamos como un segundo principio, que la calidad de las creencias hacia uno mismo, determinaba igualmente la calidad de la energía que nosotros disponíamos para el trabajo hacia los demás, que era el amor a uno mismo lo que permite amar a los demás.
Ahora empezamos a ver el tercer principio: los limites que un ser humano se impone en su trabajo en sociedad, están determinados por sus creencias personales acerca de cuales son sus responsabilidades como ser humano, por esta razón, es preciso entender, que el ser humano debe desarrollar estos tres niveles de actividad psicológica para poder alcanzar su completa realización.
Las palabras huelgan...
Facilitado por Roberto Palencia

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.